¿Medir? ¿Aliviar? No, Eliminar la Pobreza

> Posted by Michelle Romeu
En su artículo más reciente en el blog Huffington Post, Elisabeth Rhyne explora los esfuerzos de Martin Burt, fundador y director de la Fundación Paraguaya, para lograr sacar a cada uno de sus clientes de la pobreza al utilizar las garantías grupales que se utilizan en los préstamos de microfinanzas. Al permitir a los clientes evaluar el progreso de cada cual, ha logrado darles herramientas para cambiar sus vidas de una manera innovadora.

Por: Elisabeth Rhyne

Mientras académicos de prestigiosas universidades de la Costa Este de los Estados Unidos están desarrollando metodologías para medir el impacto de las microfinanzas en la pobreza – y llegando a resultados modestos, Martín Burt fundador y director de la Fundación Paraguaya, está dando un importante salto en este sentido. No contento con medir o siquiera aliviar la pobreza, Burt cree que puede lograr que todos los clientes salgan de la pobreza. ¿Cuál es su secreto? Buscar movilizar la energía de los clientes.

Martín Burt es un pionero de las microfinanzas. En 1985 fundó la Fundación Paraguaya como una organización que otorga préstamos a microempresarios afiliada a ACCION International, y logró que esta fuera reconocida como una de las mejores organizaciones de microfinanzas (incluyendo un premio a la mejor institución de microfinanzas del Banco Interamericano de Desarrollo en el 2004). Luego de un corto lapsus en la política – un periodo como Alcalde de Asunción – Burt regresó a la Fundación Paraguaya con un amplio enfoque social en un momento en donde las microfinanzas estaban centrándose exclusivamente en servicios financieros.

Burt afirma que la contribución más importante de las microfinanzas al desarrollo, no es tanto lo que puede ofrecer, sino como operan. Las microfinanzas han demostrado que las instituciones que atienden a los pobres deben ser financieramente auto-sostenibles para poder lograr tener permanencia y escala, dos calidades necesarias para lograr tener un impacto significativo en la pobreza global. Igual de importante es la manera como las instituciones de microfinanzas tratan a sus clientes – las personas de bajos ingresos. Son tratados como personas capaces, que pueden ser sus propios agentes de cambio. Son apoyados en sus propios esfuerzos por lograr una mejor vida – la auto-ayuda y no la caridad. Burt ha aplicado esta filosofía al desarrollar una escuela (secundaria) agrícola auto sostenible, brindando educación a jóvenes de familias de escasos recursos en una zona rural de Paraguay. La escuela opera sin subsidios externos, financiada únicamente a través de la venta de productos cultivados y procesados en la escuela por los estudiantes.  

Hace poco, Burt enfocó su imaginación en el emprendimiento social hacia los clientes de la fundación. Ellos obtenían beneficios de los préstamos de la Fundación, pero en pocas ocasiones lograban trepar la línea de pobreza, esto disgustó a Burt.

Comenzó a buscar maneras de medir la pobreza de una manera que coincidiera con su amplia visión de lo que implica ser pobre. Él y su equipo lograron esgrimir una lista de 50 indicadores en las siguientes categorías: Ingresos, empleo, salud, Medio ambiente, Vivienda, Infraestructura, Educación, Cultura, Organización, Participación, Interioridad y Motivación. Al ver integralmente estos indicadores se puede tener una visión completa de la calidad de vida de la familia.

El próximo paso es en donde los investigadores se han atascado. Pueden estar de acuerdo que la calidad de vivienda es un buen indicador, pero ¿cómo medir la calidad de los cuartos? ¿Número de habitaciones?¿Tipo de pisos?¿Electricidad?¿Quien medirá estos indicadores? Por lo general un entrevistador visita a un cliente y hace preguntas que pueden ser un tanto personales y las personas prefieren mantener en reserva. Las respuestas no siempre son las más confiables.

Nuevamente, haciendo hincapié en la filosofía de microfinanzas, Burt entendió que las personas mejor aptas para calibrar y calificar los indicadores eran los clientes. No solamente son quienes tienen más información sobre su estado de pobreza, también son a quienes más les importa las respuestas. Así que trabajando con cinco grupos de clientes con el apoyo de The Peery Foundation, la Fundación Paraguaya, comenzó a asistir a sus clientes a medir su estado de pobreza. Cada uno de los clientes dio una calificación, verde, amarillo o rojo para cada uno de los 50 indicadores.

Los grupos examinaron los resultados generales y comenzaron a ponerse metas específicas. Por ejemplo un grupo puede decidir que para el indicador “dieta nutritiva” su meta sería que al final del año todos los miembros del grupo deberían estar en amarillo o verde (no rojo). El grupo comenzaría a hacer un plan de acción, comenzando con pequeños pasos que puedan resultar en progreso tangible, por ejemplo comer frijoles dos veces por semana. Algunas metas como registrarse para votar, pueden ser bastante fáciles de lograr, sin embargo algunas como tener acceso a una carretera pavimentada, pueden no ser tan fáciles. Algunas pueden ser enfrentadas como individuos, mientras otras requieren acción colectiva. Burt cuenta con la presión de grupo y el estimulo de grupo para motivar a los clientes y juntar los recursos disponibles para que ellos, con ayuda de la fundación, puedan organizarse, buscar soluciones a sus problemas y solicitar ayuda del gobierno.

En algunos casos, la Fundación Paraguaya puede requerir ciertas acciones (por ejemplo, cuentas de ahorro infantiles) para que los clientes permanezcan en buen estado. De igual forma se está promoviendo la micro franquicia a los clientes que puedan necesitar fuentes de ingresos adicionales. Los clientes que licencien pueden vender productos como anteojos, medicamentos genéricos, utiles escolares o alimentos. Sus productos pueden contribuir a que sus vecinos logren mejorar algunos de los indicadores y al mismo tiempo generen ingresos al cliente.

La belleza del concepto Ikatú (“Si se puede” in Guaraní) de la Fundacion Paraguaya, es que puede comenzar como un programa de medición de pobreza, pero se torna en una iniciativa de reducción y eliminación de pobreza. Mientras escribo estas líneas, el proyecto continua en la etapa piloto, pero Burt tiene esperanzas porque algunos de los grupos ya comienzan a expresar sus sentimientos de empoderamiento. Están emocionados de competir con otros grupos para ver quien puede lograr sus objetivos de eliminación de pobreza antes, y esto les llena de esperanza.

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